VISITA A CHIQUINQUIRÁ Y MONASTERIO DE LA CANDELARIA

El día sábado 28 de Agosto de 2010, a las 07:00 a.m, un grupo de terciarios dirigidos por el señor Gustavo Ponce, salimos desde la ciudad de Bogotá hacia el departamento de Boyacá, con el ánimo de visitar algunos sitios religiosos de gran importancia para nuestra fé católica.

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En esta maravillosa aventura, llena de convivio y con la presencia indiscutible de nuestra Señora, hicimos un alto en el restaurante COLFRANCE, ubicado entre Ubaté y Chiquinquirá, en donde compartimos un fabuloso desayuno.

Nuestra intención inicial, cual era la de visitar algunos sitios de interés religioso, estuvo acompañada de un espléndido día, rodeado de paisajes maravillosos y comentarios interesantísimos sobre nuestras experiencias en los heraldos, la vida del Doctor Plinio, Doña Lucilia y por supuesto de nuestro fundador, Monseñor João Scognamiglio Clá Días.

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Hacia las 10:40 de la mañana llegamos a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquira, en donde tomamos contacto con el padre Said León, quien presidió la eucaristía de manera magistral.

El sermón del padre Said fue maravilloso y nos llegó hasta lo más profundo del corazón.

Una vez finalizada la eucaristía, el señor Gustavo Ponce realizó las gestiones pertinentes  para que el grupo de terciarios pudiésemos rezar el santo Rosario ante el altar de la basílica.

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Postrados de rodillas ante el Santísimo Sacramento, con la devoción propia de los Heraldos del Evangelio hicimos nuestras oraciones pidiendo por la conversión de los pecadores, por la santa iglesia, por el romano pontífice y principalmente por la sanación de nuestro fundador Monseñor João Scognamiglio Clá Días.

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Concluida la visita a la basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, continuamos nuestro viaje llegando hasta el municipio de Sutamerchán, en donde disfrutamos de un delicioso almuerzo típico de la región, con el convivio característico de los Caballeros de la Virgen.

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Las personas que se encontraban en el restaurante observaban con asombro la forma como hacíamos nuestras oraciones antes y después del almuerzo, y nosotros por supuesto, nos sentíamos felices de saber que con éste ejemplo estábamos haciendo nuestro apostolado.

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Continuando con nuestro viaje, llegamos hasta el municipio de Sáchica, un bello pueblito boyacense en donde residen los padres de la señora Ruth Marlene Martínez Holguín, terciaria que viajaba con nosotros y la cual había preparado un sorpresa para la señora Elcy Velandia, terciaria que cumpliera años el 18 de Agosto del año en curso. De tal manera que compartimos una exquisita torta de frutas, le cantamos el Feliz Cumpleaños y compartimos con los padres y la abuelita de la Señora Ruth.

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Ya al atardecer nos dirigimos al monasterio de la Candelaria, ubicado a 7 Kilómetros del municipio de Ráquira, con una altura de 2.280 metros sobre el nivel del mar y una temperatura promedio de 18º centígrados.

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Es un paisaje lleno de contrastes, en la parte alta el terreno es árido y estéril, pero en el sitio del monasterio encontramos un paisaje lleno de verdor, lozanía y fecundidad, que inspira al visitante recogimiento, paz y tranquilidad espiritual.

La historia de este monasterio se remonta al año 1595, cuando el señor Juan Rodríguez, natural de Tunja, decide retirarse a la soledad, hastiado de las pompas ilusorias de la vida.

Algunas personas, en total 7, que conocieron su determinación, optaron por seguirlo y establecieron un método de vida anacoreta muy rígida.

Algunos de ellos eran clérigos y la vida que llevaban era eremítica en todo el rigor de la palabra a semejanza de los monjes antiguos de Palestina y la Tebaida.

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Los Chibchas rendían cultos satánicos justo en el sitio en donde se ubicaron los ermitaños, motivo por el cual el demonio despechado quiso aterrorizarlos y echarlos lejos, valiéndose de métodos de violencia. Los ermitaños acordaron pedir al cielo luces por medio de la oración y, pasados algunos días, determinaron unánimes dar comienzo a la erección de una ermita que dedicaron a la Virgen Santísima. Después de varias consultas y plegarias determinaron que su advocación fuera de Nuestra Señora de la Purificación o Candelaria.

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Para cumplir sus anhelos, los ermitaños comisionaron a Domingo de Anaya y a Francisco Rodríguez para marchar a Tunja y encargar la hechura del cuadro al pintor milanés Francisco del Poso.

El cuadro fue terminado en 1.597 y ha recibido tres restauraciones, la primera en 1.835, la segunda en 1964 cuando le fue impuesta la coronación canónica que le concedió el papa Pablo VI, y la última en Diciembre de 1987, cuando la restauradora alemana Hildegard Herzog de Otto le retiró las capas de pintura anteriores volviéndola a su estado original.

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La ermita fue construida en el año de 1.597 y el convento como tal se terminó de construir en el año 1.611 siendo vicario prior el padre Mateo Delgado.

Actualmente funciona junto al monasterio una posada que ofrece los servicios de hospedaje y alimentación para las personas que deseen realizar algún tipo de retiros espirituales.

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Así pues culminó nuestro maravilloso viaje, regresando en horas de la noche a la ciudad de Bogotá, plenos de felicidad por tan extraordinaria experiencia y con el deseo solemne de continuar visitando éste tipo de santuarios, desconocidos por muchos.

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