SOLEMNE FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN EN LA CATEDRAL DE BOGOTÁ

El 8 de Diciembre, fiesta de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, los Caballeros de la Virgen fueron invitados por el Párroco de la catedral Revdo.Padre Astolfo Moreno para participa en la Eucaristía que sería celebrada por el Señor Arzobispo Mons. Rubén Salazar y tres sacerdotes de los Heraldos del Evangelio: el P.Carlos Tejedor Ricci, E.P. superior en Colombia, el P. Juan Francisco Ovalle E.P. Director del Seminario de los Caballeros y el P. Daniel Mirasierras E.P y dos diáconos. La Catedral estuvo totalmente llena de gente contando con las 1200 sillas extras que fueron colocadas en los costados y en la parte de atrás, incluso fueron necesarias la colocación de dos pantallas gigantes para que los fieles pudiesen seguir paso a paso tan bendecida ceremonia.


La homilía de Su excelencia Mons. Rubén Salazar fue extraordinaria, sobre las virtudes y glorias de María Santísima, centrándose en el dogma de la Inmaculada Concepción. Varios canales de televisión filmaron algunas partes de la Misa, a la que asistieron congresistas, magistrados y al Procurador General de la Nación, Dr. Alejandro Ordóñez consu esposa e hijas.
La coronación fue muy emotiva, Mons Rubén Salazar coronó a Nuestra Señora en medio de grandes aplausos y vivas.
Concluida la Misa, se realizó la bendición del precioso pesebre que la Catedral montó en el atrio de la misma, los Caballeros acompañaron y amenizaron con músicas navideñas.
Los fieles se lanzaron literalmente sobre el Arzobispo para besar sus manos y pedirle bendiciones, tuvo no pequeñas dificultades para avanzar de vuelta a la catedral.
Una señora de ascendencia alemana comentaba que hacía mucho que no iba a misa y con esta ceremonia estaba emocionada, sintiéndose  estimulada para volver a frecuentar. Otra señora comentó que cuando comenzaron a flamear los estandartes sobre la gente, sintió algo en el corazón y se le llenaron los ojos de lágrimas, “Ustedes llegan al corazón”, agregó con firmeza. Otra persona dijo que había quedado impresionada con la homilía del Señor Arzobispo no solamente por la profundidad de lo que dijo sino por lo bien explicado. Una señora que había estado muy enferma nos dijo: “quiero pertenecer a los Caballeros; gusto mucho de ustedes y quiero dedicarle el resto de mi vida a servirla a Ella y por su intermedio a Cristo”.

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