La maravilla-terapia

Publicado 2011/03/16

Autor: Gaudium Press
Sección: Opinión

Bogotá (Miércoles, 16-03-2011, Gaudium Press)


La ‘maravilla-terapia’. Así denomina Monseñor Juan Clá Dias EP el movimiento de un alma que sedienta del Eterno-Absoluto, busca saciar esa sed en la contemplación de las maravillas que existen en el Orden de la Creación: “Está al alcance del hombre la ‘maravilla-terapia’, la medicina de lo maravillosos. Cuando la maravilla es bien asimilada, produce un efecto sobre el organismo que hace más bien que los medicamentos. No que los dispense, más acelera la cura…”, dice Monseñor en su obra “El Primer Mirar”.

La ‘maravilla-terapia’, bella expresión a retener en la memoria. Todas las maravillas, las verdaderas, reflejan en su ser el Ser del Creador. Cuando en ellas le buscamos, apagamos en algo la sed que nos consume.

Puede ser un atardecer, como el de la foto adjunta, en Long Island, en Nueva York. (Incluso en la muy agitada “capital del mundo”, hubo la ocasión para hallar un paraje maravilloso).

Un horizonte sin nubes sirve de marco para un sol de oro que se oculta fuerte y calmo al tiempo. Ejerce él aún, en medio de su ocultamiento, su soberanía sobre el cielo, y los colores allí le sirven de vasallos, variando desde el amarillo-blanco hasta casi un leve ocre. Las aguas a diferencia de otros ocasos, no están teñidas por matices multicolores. En tonos grises, un tanto sombríos, parecen ellas estar siendo esparcidas por paleta dirigida en manos de un gigante pintor.

En primer plano la silueta de una gaviota figura como objeto de atracción de quien observa el paisaje. Parece ella estar también contemplando el soberbio atardecer. Parecería ella misma estar siendo beneficiada de la belleza, de la serenidad del crepúsculo, estar siendo impregnada de la paz reinante. Parecería incluso que ella está trascendiendo lo bello visto y está meditando en el Autor de todos los atardeceres de todos los lugares, de todos los tiempos. Parecería que ella también está ejercitándose en la ‘maravilla-terapia’…

La foto es magnífica. Entretanto, el mérito más que en hallar un paisaje super-eminente, se encuentra en un espíritu que supo encontrar la maravilla en algo tal vez meramente lindo. Para ejercitarse en la maravilla terapia, más que hiper-maravillas, lo que se requiere es un espíritu a la búsqueda de lo maravilloso y sensible a lo maravilloso.

Y este espíritu puede ser el culmen obtenido en un tipo especial de educación: la educación de la pedagogía de la maravilla.

Cuánto bien se podría hacer, a este hombre moderno -frustrado de todo y poseedor de verdaderamente nada-, si se le enrumbase por la vía magnífica de la ‘maravilla-terapia’.

Por Saúl Castiblanco

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