VIGILIA NOCTURNA DE LOS TERCIARIOS EN LA CAPILLA DE FÁTIMA

En las vísperas del Domingo de Ramos se realizó una bendecida vigilia frente al Santísimo Sacramento, desde las 6 p.m. del día sábado 22 de Marzo hasta las 6 a.m. del día domingo 23.

Se inició con una nutrida asistencia la Eucaristía celebrada por el P. Carlos Tejedor Ricci E.P. quien felicitó por esta iniciativa que nos preparaba para vivir de la mejor manera la Semana Santa. Se rezó especialmente por el Papa Francisco, para que El Espíritu Santo le siga asistiendo durante todo su Pontificado, por la Iglesia en Colombia y por los Heraldos del Evangelio en sus tres órdenes, para que continúen a servir a nuestros hermanos los más pobres.

En su sermón habló de la belleza de la entrada triunfal de Nuestro Señor como Rey. Pero esa misma gente que le aplaudió 5 días después le volvió las espaldas, por eso no debemos confiar en los aplausos, unos días nos aclaman y después nos crucifican, así es el mundo.

El coro Santa Cecilia solemnizó la Misa con sus cantos polifónicos y clásicos.


Durante cada hora había una meditación gravada, con fondo musical gregoriano sobre la importancia de la Fe, el amor a la Iglesia en base  al Profesor Plinio Correa, inspirador de Mons. Juan Scognamilio Clá, nuestro fundador. Otra sobre los 7 dolores de Nuestra Señora al pie de la cruz, aplicados a nuestros días; posteriormente se rezó un Vía Crucis precioso, con velas y acompañando con cantos propios a ésta semana de dolor y triunfo, con ese estribillo que dice: Perdona a tu pueblo Señor, perdónales Señor; Por las tres horas de agonía, en que por Madre nos distes a María, Perdónale Señor, etc.

El ambiente de recogimiento, de silencio bien hablaba de ese rico y misterioso coloquio en que entran las almas con Aquel que es ¨dulce su presencia, más que la miel¨ como dice el bellísimo canto de Jesu Dulcis Memoria. Circunstancias en que se viven momentos de paz que son un pre gusto de la felicidad celestial.

A las 5 a.m. el P. Diego Cubides E.P. bendijo los ramos afuera de la capilla y luego entramos para la Eucaristía de cierre. En su sermón habló hasta qué punto llegó la maldad que se  consumó el mayor pecado de la historia: el Deicidio, la muerte del propio Dios-Hombre.

Agradecemos la presencia de los Padres Carlos y Diego, a las casi 100 personas que participaron y a los que organizaron Srta. Jenny Novoa  y Sr. Sebastían Parra con tanta seriedad y dedicación.

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