IV CAPÍTULO DEL V ENCUENTRO NACIONAL DE COOPERADORES

 

El almuerzo fue una deliciosa lechona que dio ocasión para compartir comentarios con las varias delegaciones. El P. Carlos Tejedor Ricci E.P. almorzó con la delegación de Chiquinquirá, en un ambiente de convivencia fraterno y alegre. Una de persona le comentó estaba emocionada con todo lo que vio, como si fuera un llamado muy grande, tan grande que pedía a Nuestra Señora fuerzas para corresponder. Alguno de los  que acabaron el curso de Bogotá le comentó al Caballero Gustavo Ponce lo siguiente: “Un día me confesé con un sacerdote Heraldo y lo que me dijo me penetró en el fondo del alma; varios meses después me encuentro casualmente con el sacerdote y me pregunta si había cumplido la sugerencia que me dio, me dejó llorando, porque se ve que me recordaba y ciertamente había rezado por mí”.

 

Un joven, recién consagrado comentó: “yo vine como un blue jean sucio que pasó por la lavadora y ahora sé cuál es el jabón que tengo que usar. Quiero ser cooperador, hacer todos los cursos”.

Y después de un pequeño descanso, se realizó un bello rosario procesional, alrededor de los jardines, con cantos. Era imponente la fila de capas que se veían, con orden y piedad. Al finalizarlo aprovechamos para tomarnos una foto de conjunto, aunque no estaban ya todos los participantes; la novia del hijo de uno de nuestros cooperadores posteriormente dijo: “Lo que más me gustó fue el rosario procesional; ¡bellísimo!”.

 

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