PEREGRINACIÓN POR LIMA: VISITANDO LA CASA E IGLESIA DE SANTA ROSA DE LIMA

Apenas dejaron las maletas en el hotel, y sin descansar nada, a pesar de no haber dormido durante la noche, debido al viaje, salieron a una Eucaristía celebrada por el P. Jorge Jordán E.P. en el mismo sitio donde nació Santa Rosa de Lima, patrona de América. Fue muy bendecida y ahí el Padre  comentó un sin número de hechos de la vida de esa gran santa. Ella tenía mucha devoción al CRISTO DE LOS FAVORES, por medio del cual nunca dejaba de recibir lo que pedía y en cierta ocasión que no había podido recibir la Sagrada Comunión, el Cristo le habló y le dijo; “Hija mía bebe mi sangre del costado”, donde le clavó Longinos la lanza, y ella así lo hizo. En este sagrado lugar cantaron los terciarios junto con los Heraldos del Perú la poesía de Santa Teresa de Jesús, que los Caballeros de la Virgen lo cantan con la música de los remeros del Volga: no me mueve mi Dios para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves Señor, clavado en una cruz y escarnecido, etc. Fue místico ese contacto.

 

Un día Santa Rosa jugaba con el Niño Jesús, que tomaba vida, e hicieron un acuerdo que el que ganaba le pedía al otro lo que quisiese, pues bien, en el primer desafió ganó Rosa y le pidió que le quitara una migraña terrible que tenía y así sucedió, el Divino Nino le libró en un segundo, y continuaron jugando hasta que ganó Jesús y ahí le tocaba a El pedirle, pensó y le dijo: “Rosa te devuelvo la migraña para que puedas sufrir por el bien de otras almas”, y así se dio. Qué bella e inocente intimidad.

Hay ahí un pozo, llamado de los deseos, donde la gente le pide de todo a la Santa y los terciarios aprovecharon para pedir por sus familias y conocidos.

Y una Hermana Dominica les fue mostrando también el lugar donde ella, sin ser enfermera ni médica, atendía a los enfermos, junto con San Martín de Porres, porque son contemporáneos y se conocían. Los curaba y se realizaban prodigios constantemente.

Que Santa Rosa de Lima cure nuestros males del cuerpo y del alma y proteja a Colombia.

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