RELATO DE LA PEREGRINACIÓN DE LOS 30 TERCIARIOS A SAO PAULO- BRASIL

Queremos comenzar con el día más bendecido y tal vez uno de los días más bellos de nuestras vidas.

El día 18 de Agosto, veníamos rezando y pidiendo a nuestra cofundadora D. Lucilia Correa de Oliveira, que nos obtuviese un saludo especial con Mons. Juan. Llegamos esa tarde al Tabor, donde íbamos todos los días para asistir a las esplendorosas Misas que se celebran en la Basília de Nuestra Señora del Rosario y oh! sorpresa cuando nos percatamos que iba a realizarse un concierto en homenaje al 73 aniversario del cumpleaños de Mons. Juan.

Cantaron y tocaron músicas bellísimas de Vivaldi, Mozart y un toque de tambores, con una perfección y marcialidad únicas. Mons. Juan asistía desde el centro de la Iglesia, con una despretención como si fuese en honor de un otro.

 

Acabado el mismo se paró y entró en la capilla del Santísimo Sacramento y ahí fueron llamados los colombianos. Cuando entraron todos Mons. Juan junto con el P. Pedro estaban en silencio rezando frente a Jesús Sacramentado, y en cierto momento se dieron la vuelta y mientras  miraba a todos, con esa penetración propia de él, se dio un contacto especial, que tuvo mucho de místico, él hablaba por las miradas de un barón paternal, deseoso de hacernos bien. No dijo palabras, porque estábamos en la capilla, pero hubo una unión de almas y él como que nos decía: si quieren unirse a mí, me encontrarán bien junto al Santísimo Sacramento. Bendijo a todos y las capas de 3 que recibirían más tarde.

Bien pudieron palpar el coraje, la integridad y bondad de nuestro queridísimo fundador.

D. Sergio le dijo que hace 4 años que conocía los Heraldos y que se sentía honrado, y esperaba con ansias éste momento, y ahí se emocionó y se le embargó la voz. Otra terciaria le contó que antes de venir tuvo un sueño con él, así como lo estaba viendo ahora, él escuchaba y asentía con su mirada.

Salieron flotando y muy tocados por esos 5 minutos que nos brindó de un convivio trascendente, serio y muy tocante.

 Posteriormente salieron para la sede de Rosa Mística, donde hay gente mayor de los Heraldos que hacen estudios de las 300 mil páginas escritas de Dr. Plinio. Participar de una pizza que ellos mismos lo preparan, en una convivencia bellísima, a luz de vela, con conversaciones altas y muy amenas. Todos los Heraldos les contaron sus experiencias personales en contacto con la grandeza acogedora y elevada del Dr. Plinio, inspirador de Mons. Juan. Quedaron impactados porque eran los heraldos mayores quienes les sirvieron la mesa.

Salieron todos muy consolados y comentando que el Espíritu Santo, les había concedido un día de los más bendecidos dentro de los Caballeros de la Virgen.

 

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