MISIÓN MARIANA EN EL MUNICIPIO DE SAN JUAN DE RÍO SECO

El domingo 20 de Octubre una buena delegación de terciarios estuvieron en San Juan de Río Seco para participar en la Eucaristía y en una bella procesión desde la plazuela hasta la Iglesia principal. 

Este pintoresco Municipio colinda con el Tolima, y se llega por Fusa/Albán, Vianí. El Párroco P. Carlos Ortíz junto con su Vicario dirigieron el rosario, mientras la gente se intercalaba para cargar el anda.

Un Caballero de la Vírgen a caballo escoltaba a Nuestra Señora del Inmaculado Corazón de María llevando el estandarte símbolo de los Heraldos del Evangelio, que tiene el lema de nuestra espiritualidad: El Santísimo Sacramento, Nuestra Señora que es el camino para llegar a Jesús y el Santo Padre.

Representantes jóvenes de los varios barrios llevaban pancartas alusivas a Nuestra Señora.

     La Iglesia estaba llenísima y el sermón fogoso y del P. Carlos fué en honrra a Nuestra Señora. Recogimos algunas de sus palabras: “Así como detrás de un gran hombre hay una gran mujer, así por detrás de Jesús está Maria…. San Fulgencio dice: que una esclava nos trajo a un Dios y Ella nos lleva hacia El…. Maria es el camino más fácil, rápido y perfumado para llegar a Jesús…. Y San Luis María Grignión de Montfort afirma que”:  quien dice que ama a Dios y no ama a su Madre, es un metiroso. Y miren para atrás decía el P. Carlos, Ella nos trajo la lluvia, hace semanas que no llovía. De tal forma que el pueblo que reza unido jamás será vencido. La comunidad aplaudió fuertemente la fe y el amor mariano de su Párroco. El mismo la coronó y una niña le colocó el rosario.
 
     No pocas señoras nos pidieron que volviecemos, ya que estuvo bello! y el propio P. Carlos nos pidió que programemos una vuelta para Mayo, en que organizaría una cabalgata e invitaría a las veredas.
Por último el Párroco, muy amablemente, nos invitó a almorzar y pudimos compartir momentos bellos. Una señora que se encontraba allí, que es hermana del Párroco en Tocaima pidió que visitáramos esa comunidad. Un niña llamada Laura, que se encontraba ahí, comentó que quería hacerse monjita y su abuela pidió que le ayudásemos a ubicar.
 
     En fin, regresaron felices por poder ayudar en la evangelización y bien sintieron la alegría del cielo cuando en la carretera vieron un nítido, completo y radiante arco iris, como señal de alianza.
 
 

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