Nueva serie del RETIRO DE LOS COOPERADORES

El Caballero Gabriel Escobar, con mucha erudición, lógica y entusiasmo habló a los retirantes sobre la “Teología de la Historia”. Vista la historia y nuestra vida a los ojos de Dios, es una lucha permanente, en la cual Él nos acompaña y nos auxilia a cada paso. San Juan en el prólogo habla de que al principio era la luz y las tinieblas no le recibieron. Dios creó primero la luz y sólo en el sexto día al hombre. Hay una eterna lucha entre la luz y las tinieblas en los acontecimientos, en nuestro ámbito y en el interior del alma de cada ser. Los Heraldos del Evangelio estamos llamados a ser testigos y apóstoles de la Luz, que es Nuestro Señor Jesucristo y su Iglesia. Estamos llamados para atraer a los ángeles a la tierra, así como en la escala de Jacob que los ángeles subían y bajaban, por la unión con Dios a través de Nuestra Señora.
Debemos despertar en la gente con las cuales evangelizamos, la “Catedral sumergida”. Leyenda de una catedral que fue sumergida por las aguas, pero que cuando pasa un barco o cuando bajan las aguas, con el viento suenan las campanas. Así nosotros somos aquellos que actuando, en una ceremonia, una visita de la Virgen, una misión mariana, una visita del Oratorio, somos instrumentos para que Dios sople su gracia y suenen las campanas de la fe, de la inocencia, de la tradición, en el alma de nuestros hermanos que están aplastados por la presión del mundo consumista, ateo y materialista.

Nosotros estamos llamados a ser otros San Juan Bautistas que anuncian la llegada de El Salvador, pero por medio del Triunfo del Inmaculado Corazón de María, como Nuestra Señora prometió en Fátima, en nuestros días.

Fueron conferencias muy substanciosas y bendecidas. Una señora comentó: “He asistido a varios retiros de varias Ordenes, pero éste me ha gustado mucho y me ha llegado al corazón”. Otro Cooperador comentó: “Quiero agradecer a los Heraldos del Evangelio por el bien grande que me ha hecho a mí, a mi esposa y mis dos hijos ( de 14 y 12 años ) que participaron en el retiro”.
Fueron numerosas las confesiones y comuniones de parte de casi todos los retirantes.

Agradecemos al P. Carlos Tejedor E.P., así como al Caballero Gabriel Escobar, a los jóvenes de la Academia que cantaron tan bellamente durante la última Eucaristía del domingo, al P. Diego Monacada E.P. por el tiempo que dedicó a las confesiones, de igual manera a la Sra. Libia Botero, a Jenny Novoa y a D. Sergio Lozano que estuvieron en los preparativos y en la retaguardia. Y agradecemos también a las Hermanas esclavas de Cristo Rey que los atendieron con tanta bondad y generosidad. La Virgen los bendiga y proteja siempre por este fecundo apostolado.

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