IMPRESIONES de algunos participantes del “DÍA CON JESÚS Y MARÍA” en LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA en TOCANCIPÁ – DOMINGO 18 de MAYO de 2014

Un señor, agricultor, se acercó para decirnos lo siguiente: “La Iglesia y el colegio que estoy viendo son algo divino. Ustedes ya me habían hablado de éllos pero jamás me imaginé que serían tan bellos”.

Una señora que iba por primera vez dijo: “mirando el techo de la Iglesia se siente uno estar en el cielo. Felicitaciones: ¡Esta es la Iglesia más bella de Bogotá!”.

Una señora que observaba todo con mucha atención dijo: “está todo muy bien organizado. Cuando llegué me dije para mis adentros ‘esto va a ser un relajo’, pero no” y su amigo nos comentó: “yo tengo mi página en Facebook. Y hace un tiempo bajé una página de los Caballeros y la pegué en mi página. El resultado fue que 20 personas se anotaron en mi página para seguir recibiendo noticias y artículos de los Heraldos del Evangelio”.

Un empleado de la Fundación Salvadme Reina que fue para ayudarnos comentó: “estoy cansado… (por el trabajo que les tocó hacer) …pero feliz. Cuando escuché las trompetas sonar, al momento de la consagración en que el Padre Carlos subía la hostia, me impresionó muchísimo y me tocó el corazón. Fue bellísimo. Les agradezco por haber venido”.

Una terciaria que ayudó mucho en el evento comentó que cuando comenzaba el almuerzo escuchó un fuerte ruido. Y vio que la mesa que estaba arriba de la tarima -sobre la cual estaban las andas con la Imagen de Nuestra Señora- se iba para adelante. Entonces las andas con la Imagen se deslizaron hacia delante de la mesa cayendo fuertemente sobre el suelo de la tarima, quedando muy cerca del borde. Los presentes escucharon el ruido y vieron ese desplazamiento de las andas, sin que le pasara nada a la Sagrada Imagen. Unas 10 personas dijeron explícitamente: “¡esto fue un milagro! era para que se rompa ya sea por el golpe o podría haberse caído para un costado. Pero quedó de pie e intacta.”

Otra señora Venezolana, que ahora vive en Colombia, se acercó a un Heraldo para decirle: “Yo vi lo que pasó con la Imagen de la Virgen, y ¡palpé cuánto Ella está con ustedes!”

Un terciario de Chiquinquirá, que es casado, tiene 5 niñas y estaban todos en el Día con Maria comentó: “estoy impresionado cómo está creciendo la obra de los Heraldos del Evangelio, ya que mientras todos los participantes estábamos en procesión rezando el Rosario por los exteriores, la Iglesia estaba llena de los fieles que asistían a la Misa de las 12:00 “

Otra terciaria dijo: “Me sorprendo cuánto he cambiado desde que estoy con los Heraldos del Evangelio, es todo tan rápido y tan lleno de gracias”.

Dos militares que estaban junto con sus esposas comentaban: “Yo los conocí hace 20 años en el Madgalena y esa visita de Ustedes nos marcó porque nos sirvió para unirnos a Nuestra Señora”.

Un señor al despedirse de un Heraldo, lloraba de emoción.

Una Señora nos comentó: “Se nota mucha alegría en todos y me impresiona cómo las Terciarias atienden con gusto y alegría”.

Otra señora joven que se está acercando a los Heraldos comentó: “Lo mejor que me pudo suceder a mí fue conocerlos, eso cambió mi vida. Leí el libro de la vida de la Señora D. Lucilia y fui tomando nota de su vida ejemplar y de sus virtudes. La considero una Madre ejemplar para todas las Madres contemporáneas y una verdadera santa!”.

Una señora comentó en el bus: “Se respira en la propiedad de la Iglesia aire de santidad. De ahí van a surgir muchos santos”. Otra señora dijo: “Qué bello ver familias juntas, con sus hijos, trabajando por la Virgen”.

Una señora comentó: “Esto es un pequeño Vaticano”. Y otra compañera que venía en el mismo bus dijo: “Impresiona la juventud de los Heraldos. Qué bien formados y el concierto es algo de calidad”. Es impresionante como reflejan en todo la belleza de Dios comentó un señor.

No pocos decían que no querían irse, que daba pena salir de éste lugar en que hay tanta paz.

Varias personas comentaban a una terciaria que por favor “no dejen de invitarnos a otros eventos”. Una de ellas ya era la cuarta vez que participaba en un Día con María.

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