“Un Día con Jesús y María” en el Seminario de los Heraldos del Evangelio (Caballeros de la Virgen) en Tocancipa

Publicado en Heraldos Chiquinquira
El pasado 18 de Mayo de 2014, en la sede de los HERALDOS DEL EVANGELIO de Tocancipá, se llevó a cabo un maravilloso evento, “El día con Jesús y María”.

Se empezó el día con frío y lluvia, pero con el corazón lleno de emoción por ser esta la primera vez que se llevaba a cabo esta importante reunión en las nuevas instalaciones de Tocancipá con la hermosísima Iglesia de Nuestra Señora de Fátima.

La primera actividad del encuentro fue la Adoración al Santísimo a cargo del Padre Carlos Tejedor. En La Eucaristía el Padre Tejedor habló de cómo Jesús prepara las instancias y nos abre las puertas del cielo. Insiste Jesús a los apóstoles, “quien me ha visto a Mí ha visto al Padre”. Se aprovecha esta cita para explicar el misterio de la Santísima Trinidad.

En seguida el grupo se dirigió a la carpa en donde el Padre Tejedor nos habló de la importancia de la meditación dentro de la misma oración.

Explicó magistralmente que la meditación es como el Agua. Dijo que el agua penetra la tierra, llega a las raíces, penetra la planta y la hace florecer. Así mismo ocurre con la meditación, que cuando se hace, penetra el alma y permite que ésta florezca.

Por otro lado mencionó que la vida tiene Jerarquías y dentro de estas lo primero debe ser nuestra relación con Dios.

Lo más importante es nuestra relación con Dios, pero sin descuidar nuestros otros deberes. No se debe permitir que ninguna actividad humana nos separe de Dios, que siempre hay que cumplir con el deber y no aceptar excusas para eludirlo por más santas que parezcan las excusas.

Hizo una cita hermosa que, afirmó, se impregnó en su alma cuando primero la leyó y dice: “Muertos no son los que descansan en una tumba fría, sino los que tienen muerta el alma pero viven todavía”.

También habló de la vida y de la Muerte. Explico que el paso de un estado al otro es como cruzar el marco de una puerta. Ocurre en fracciones de segundo. La demora es cerrar los ojos al morir y cruzamos ese marco hacia la vida eterna, esa vida eterna que Jesús nos dio al sacrificarse por nosotros.

Explicó que el trigo hay que triturarlo para hacer el pan. Las uvas también hay que triturarlas para hacer el vino. El “triturar”, implica un sacrificio. Igual que el sacrificio que hizo Jesús para darnos vida y que con ese pan y ese vino nos pidió que hiciéramos eso en conmemoración de Él. Para ello Él nos dejo la Comunión y la Penitencia. Para pasar de la muerte a la Vida.

Después de las sabias palabras del padre Tejedor se llevó a cabo el rosario procesional por las instalaciones del Seminario. La devoción y alegría de la gente fue muy grande, incrementada por factores tan importantes como el espacio tan hermoso en que nos encontrábamos, el clima que mejoró sustancialmente y se sacaron los paraguas para protegerse del sol; la presencia de la Imagen de Nuestra Señora y la procesión por las instalaciones de los Heraldos en Tocancipá con la hermosa Iglesia de Nuestra Señora de Fátima como marco general.

En esta ocasión había gran cantidad de personas que llegaron por distintos medios a hacer parte del evento. Muchas de estas personas venían por primera vez. Una señora al entrar a la Iglesia quedó maravillada y dijo: “Entra uno a esta bella Iglesia, y es como si pasara en un instante de la tierra al cielo”.
Otra persona dijo: “Cantan los Heraldos y toca pellizcarse para estar seguro de que no son los ángeles que nos están recibiendo a la entrada del cielo”.

Una vez terminado el rosario procesional, se regresó a la carpa en donde se llevó a cabo el almuerzo con una exquisita parrillada. Después de tener el cuerpo bien alimentado hubo una rifa de una gargantilla de oro de 18 kilates y 2 maravillosas anchetas. En seguida se aprovechó para cantarle el “feliz cumpleaños” al Padre Tejedor.

Se le ofreció un regalo que agradeció conmovido pero afirmó que el mejor regalo era ver a tanta gente presente.

Posteriormente se hicieron las presentaciones de las actividades de los grupos de Terciarios de Chiquinquirá, Barranquilla y Bucaramanga en ese orden.

Se vió un compromiso muy grande por parte de todos los grupos y hay que destacar la importancia y fortaleza que los Heraldos van tomando en el ámbito de las parroquias a donde se llega. A tal punto que en algunos lugares se convierten en la mano derecha de Obispos y párrocos.

También se destacó el apostolado del oratorio como, tal vez, el más importante de todos ya que atrae mucha gente y favorece la unión de la familia en torno a él.

Se enfatizó en la unión como fortaleza para hacer apostolado y en la disposición permanente de todas las ordenes de los Heraldos para colaborar con la causa de la iglesia.

Pasadas las presentaciones de los grupos se fue a la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima para el gran concierto de la banda del seminario de los Heraldos del Evangelio.

La entrada con una belleza que corta el aliento, con estandartes volando sobre las cabezas de los asistentes y una música que, definitivamente, transporta al asistente a un mundo celestial. “Como esto, no hay nada igual” decía un asistente.

Los Heraldos tomaron asiento y compartieron con los peregrinos del día con Jesús y María piezas musicales clásicas y pasodobles llenos de colorido estético y musical. La ovación no se hizo esperar y como en la mejor de las faenas el respetable pedía más!

Terminada la presentación de la banda, se terminó con la actividad de los círculos de convivencia. En ella se enfatizó el tema de la vida, el respeto y la justicia, entre otros aspectos, que debemos aplicar en nuestro diario convivir.

Ya terminadas todas las actividades sin duda queda la nostalgia de que llega a su fin uno de los día más importantes que como Heraldos y consagrados a la Virgen podemos tener. Estos encuentros alimentan nuestra alma y nos vuelven a la vida para seguir cumpliendo con el compromiso que tenemos con Dios y con Nuestra Señora.

¡En el Próximo gran evento de los Heraldos del Evangelio puedes estar Tú, Te esperamos!

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