Peregrinación al mundo de los Heraldos en Sao Paulo – Brasil (2º)

Visita al Monasterio de la Luz, Iglesia del Sagrado Corazón y El Tabor.

Cerca al centro antiguo de la ciudad de Sao Paulo se encuentra la Iglesia y el Monasterio de La Luz, que alberga a las Madres Concepcionistas de clausura.

Realizamos la visita junto con el grupo de Terciarios de Perú, y con el P. José Mario Da Silva E.P. quien celebró la Eucaristía. Allí se veneran los restos del santo Brasilero Frei Galvão (Fray Antonio Galván).

Posteriormente visitamos la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, donde el Dr Plinio y su bondadosa madre, Doña Lucilia, recibieron gracias muy especiales a lo largo de toda su vida.

Concretamente el niño Plinio, cuando tenía 9 anos, recibió el boletín de sus notas con un rojo. Él, consciente que eso daría en una reacción de su buena pero estricta Madre, colocó el boletín bajo la lluvia par ver si la conseguía disfrazar, pero caían las gotas por todas partes menos en el lugar que quería. Al llegar a casa, Doña Lucilia le pidió el boletín y percibió inmediatamente no sólo la nota en rojo si no el deseo de encubrirla. Ella quedó molesta y le dijo: “Si Usted merecía esa nota yo lo voy a mandar a estudiar en el Colegio Caraza” (que era un internado en la ciudad de Belo Horizonte). El niño Plinio quedó impactado y angustiado, sobretodo por separarse de su Madre, con quien tenía una gran unión natural y sobrenatural. En esa situación fue a visitar la Iglesia del Sagrado Corazón y se arrodilló frente a la Imágen piadosa de Maria Auxiliadora y rezó la Salve Regina con todo fervor, y cada nota era como un bálsamo: “Madre de misericordia, vida, dulzura, etc”. y sin que Ella se le haya aparecido, recibió una gracia interior muy fuerte de Nuestra Señora como si le dijera: “Hijo mío, agárrese de Mi. Yo le voy a solucionar este problema, pero en el futuro yo estaré próxima para ayudarle en lo que necesite”. Fue una gracia tan fuerte de CONFIANZA que años después el Dr. Plinio comentó que esa gracia lo calmó la vida entera. Días después fue con su padre al colegio San Luis para esclarecer lo sucedido, y todo no había sido mas que un error de la secretaria del colegio al pasar la nota. De esa forma todo se arregló tranquilamente.

Luego por la tarde llegamos a la sede llamada El Tabor, donde vive Monseñor Juan Scognamiglio Clá Días y donde está la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, que es una antesala del cielo y que nos dió la impresión de haber llegado a la Jerusalén celeste. Uno tiene la fuerte impresión que a pesar de los problemas que pueda tener la Santa Iglesia, Élla está más fuerte que nunca, por su espléndida belleza, por la gran cantidad de vocaciones masculinas y femeninas, por la lozanía, la inocencia y la alegría que invaden todo el lugar. Allí todo nos habla de mucho futuro, de mucha vida y de auténtica felicidad de situación.

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