Relato de la peregrinación de los terciarios a Lima – (3ª) Visita a la tumba y convento de San Martín de Porres

En la Iglesia de Santo Domingo, en el altar principal de la nave derecha, mirando hacia el altar, están las reliquias de los tres santos peruanos, quienes vivieron en la misma época. Allí se veneran los cráneos y el cuerpo de Santa Rosa de Lima, de San Martín de Porres y de San Juan Macías.

Pudimos rezar un rosario bien junto a la tumba de San Martín de Porres: ese santo afro descendiente, humilde, portero en su convento, pero a la vez asesor del Virrey del Perú.
En cierta ocasión le mandó el superior a comprar azúcar y como ésta era morena, el superior le criticó y pidió que sea blanca; el santo con toda calma fue a la pila de agua del convento y lavó la azúcar y en vez de deshacerse, por un milagro, quedó blanquísima y así cumplió el deseo de su superior, quien representa a Jesucristo.

San Juan Macías, también portero de la misma Orden, pero en otro convento, repartía el pan a los pobres y nunca se le acababan. La viga que está en la foto, que era enorme, cuentan que en aquella época la querían colocar de apoyo en el techo, pero no llegó hasta el extremo que pretendían, entonces San Juan Macías rezó humildemente y la viga se alargó lo suficiente para encajar perfectamente.

En otra ocasión cuando la ciudad estaba siendo sacudida por un fuerte terremoto, San Juan Macías corrió dentro de la Iglesia buscando la salida, y fue entonces que escuchó una voz bondadosa que venía de la Imagen de Nuestra Señora del Rosario que le dijo: “Juan, hijo mío, quédate aquí. Que yo te protegeré”. Juan se devolvió y se arrodilló ante la Imagen de la Virgen, mientras todo a su alrededor caía, menos a Nuestra Señora y ni a él.

Son decenas de milagros, propios de una época con mucha fe y por eso de gran esplendor social, arquitectónico y cultural.

Al final fuímos a la casa de los Heraldos para una Eucaristía y el almuerzo de despedida. Acabamos la estadía en Lima llenos de impresiones y de impactos de la gracia sobrenatural.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *