FESTEJO EN LA CATEDRAL POR EL 97 ANIVERSARIO DE LA ÚLTIMA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA EN FÁTIMA

El lunes 13 de octubre, se conmemoró el 97 aniversario de la última aparición de Nuestra Señora en Fátima. La Catedral Primada de Bogotá estaba llena, con mucha gente de pie, a pesar de haber llevado 1200 sillas extras para acomodar al numeroso público de fieles, que acostumbra participar en estas solemnidades organizadas por los Caballeros de la Virgen/Heraldos del Evangelio.

El ambiente era de mucha calma, serio y lleno de santa ansiedad. Cuando comenzó el cortejo inicial, con los Heraldos tocando su tambores y trompetas, y se levantaron los estandartes, la gente espontáneamente aplaudió entusiasmada. Y cuando Nuestra Señora del Inmaculado Corazón de María, salió en su anda, bellamente adornada de flores, los aplausos se multiplicaban, en uno y otro lugar, de acuerdo a la zona que iba pasando.

Muchos lloran y fijan su mirada en ese rostro celestial, materno y lleno de bondad que tiene la imagen y que tanto atrae.

La Eucaristía fue celebrada por el P. CARLOS TEJEDOR RICCI E.P. Superior de los Heraldos para todo Colombia, y acompañado de dos Diáconos: Israel Pedroza E.P. y el Diácono permanente Gonzalo, maestro oficial de las ceremonias en la catedral.

Muy bellas las palabras del P. Carlos en el sermón: “Nuestra Señora nos invita a la conversión, a la oración y a la penitencia. A practicar los mandamientos, y a amar a Dios y al prójimo. Lo que necesita la humanidad actual es una gran manifestación de misericordia para que nuestras almas -en las que hace falta el vino, reciba como en las bodas de Caná, una transformación del agua en el mejor de los vinos, para que de esa forma se dé el Triunfo del Inmaculado Corazón de María, primero en nuestros corazones y después afuera”
Numerosas fueron las confesiones y las comuniones.

La carismática coronación se llevó a cabo, y es uno de los momentos auges, que los fieles esperan con santa ansiedad. La Orden II trajo la corona, y fue entregada al Diácono Gonzalo para que la corone en nombre de su madre, recién fallecida.

Frente a Nuestra Señora coronada y que estaba levantada en los brazos de los Caballeros, el P. Carlos improvisó una tocante oración, en la cual consagraba a las familias y a todos los que participan de la Campaña de Fátima.

Y antes de la bendición 9 personas que vienen frecuentando las actividades de los Heraldos recibieron su túnica, que representa el manto de Nuestra Señora: blanca de pureza y la cruz roja que simboliza la sangre de Nuestro señor.

Y mientras los fieles se agolpaban para estar cerca de Nuestra Señora y recibir una flor, en la capilla de Nuestra Señora del Topo, 3 niños de 8, 9 y 10 años se consagraban a Nuestra Señora, después de haberse preparado 33 días. Las dos niñas eran de la Parroquia de San Gabriel y el otro era hijo de dos neo terciarios.

Un señor comentó: “acabo de llegar de Bruselas, y cogí un taxi para estar en ésta ceremonia tan emotiva”. Una religiosa del sur lloraba profusamente durante la coronación. Otra señorita joven que tiene ascendencia japonesa comentó: “quiero ser Cooperadora de los Heraldos y servir a Nuestra Señora, ¿que necesito?”.

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