En la Providencia no cabe la duda

“Hijo mío, los tiempos son muy malos y tú eres aún muy joven. Nadie puede hacerse una idea de lo que es capaz una persona cuando se extravía. Es bueno que sepas que yo preferiría verte muerto a verte extraviado”.

¿Puede hoy en día una madre pronunciar estas palabras a su hijo? Doña Lucilia lo hizo con su hijo, Plinio Correa de Oliveira, demostrándole su profundo amor, hasta llegar al punto de preferir su sacrificio de la vida terrena de tal forma que no se perdiera la eterna.

Pero, ¿cómo decir estas palabras que resultan graves a simple vista? Gracias a la indefectible confianza que siempre mantuvo Doña Lucilia en la Divina Providencia, y que solo un alma con una profunda conexión espiritual puede entender.

Colocándonos la mano en el corazón desde nuestra posición como madre o padre, ¿seremos capaces de decirle a nuestros hijos lo mismo que pronunció Doña Lucilia? o desde la posición de hijos, ¿nos sentiríamos amados al recibir este mensaje por nuestra madre?.
Confiar en la Divina Providencia nos da la seguridad de que nunca nos faltará nada porque Dios conoce lo que necesitamos y para recibirlo solo debemos tener los brazos abiertos y hacer su Santa Voluntad “El Señor es mi pastor y nada me falta” (salmo 23).

“Una mentalidad que une de modo equilibrado la fe y la razón, por una parte, conoce las leyes de la naturaleza y hace bien su trabajo y, por otra, confía en la Providencia, puesto que algunas cosas fundamentales no están en sus manos, sino en manos de Dios” (Benedicto XVI, Ángelus, 12 de diciembre de 2010).

La Santísima Virgen nos enseña con su ejemplo a abandonarnos completamente en Dios para que él haga su obra en nosotros así como lo hizo en ella desde el momento del anuncio del ángel Gabriel permitiendo que la voluntad de Dios moviera su corazón.

Si caminamos diariamente como las aves del cielo con nuestra mirada en Dios abandonándonos en sus manos, y arrastrando a nuestros hijos por este sendero empezaremos a gozar desde ahora la felicidad que Dios nos ha prometido.

“Confiad a lo más secreto de la Providencia divina las molestias que encontréis y creed firmemente que Dios os conducirá con dulzura, por lo que hace a vuestra vida y a vuestros asuntos.” San Francisco de Sales.

Hecho basado en el Libro “Doña Lucilia” – Pág 232
Autor: Mons. Joao Scognamiglio Clá Dias, EP

Pilar Ramirez – Terciaria – Bogotá Colombia

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