NOS ENVÍAN UNAS BELLAS CARTAS LOS RECIÉN CONSAGRADOS SEGÚN EL MÉTODO DE SAN LUIS MARIA GRIGNIÓN DE MONTFORT

Una señora joven que estaba por dar a luz en esos días dijo: “Le pedí mucho a nuestra mamita María que nos regalara la gracia de poder asistir a la ceremonia de consagración, ya que Andrés, mi esposo, y yo, habíamos hecho el curso con mucha fe y devoción y nuestro mayor deseo era consagrarnos los 3, incluyendo a Matías, que estaba llegando. Gracias a Dios pudimos ir y el bebé nos acompañó desde mi vientre y recibió la consagración junto con sus padres” y nos comentaba que durante la ceremonia, que fue en la nueva Iglesia de Nuestra Señora del Rosario en Tocanipá, el niño se movió mucho como que sintiendo lo que sucedía. MN.

Otra persona nos escribió: “Desde que tomé contacto con los Caballeros de la Virgen, he vivido gran cantidad de acontecimientos que trascendieron mi vida, tentaciones del maligno, desiluciones; gente que me maltrató y que gracias a la ayuda y el conocimiento que en cada clase del curso de consagración me daban de la Santísima Virgen María fueron construyendo una nueva persona en mí! Ahora puedo testificar que en mi corazón vive Jesucristo y María Santísima y que ellos cambiaron mi vida totalmente” y continúa: “la ceremonia hermosisima, mi familia y yo quedamos encantados, el ambiente hace sentir la presencia de El y de Ella. Y les doy las gracias por ser instrumentos de Dios y la Virgen para guiar a mucha gente que cambiamos y somos nuevos hoy”. A.S.

Otro señor comentó: “El día de nuestra consagración fue un día super especial y lleno de bendiciones. Nunca en la vida había sentido tanta emoción como el día de aayer, es una experiencia inenarrable… Luego, la majestuosidad, protocolo y solemnidad de la ceremonia de consagración, la forma seria y piadosa en que el sacerdote ( P. Timothy Ring E.P. ) presidió la ceremonia, el respeto reinante, el coro, en fin todo sirvió para que fuese un evento espiritual de un elevado regocijo y mucha satisfacción para nuestra Madre Maria. Quiero felicitarles y oraré por Ustedes”. A.C.C.

Y por último la señora R.M.E. nos dijo en su correo: Doy gracias a Dios por permitirme haber hecho el mejor curso de mi vida y que haya sido con Ustedes y en ese hermoso lugar”.

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