Audiencia

audiencia1Mañana del 28 de febrero de 2001, en Roma. Momento que quedará grabado para siempre en las almas de los más de mil Heraldos del Evangelio y miembros de la Asociación Cultural Nuestra Señora de Fátima que se encontraban en ese momento en el Vaticano, y que pudieron oír de los propios labios del sucesor de Pedro —que se expresó en lengua portuguesa— estas palabras de estímulo:

Saludo… de una manera especial al numeroso grupo de la Asociación internacional de fieles de derecho pontificio ‘Heraldos del Evangelio’ para que, siendo fieles a la Iglesia y a su Magisterio, permanezcan unidos a sus Pastores y anuncien valientemente, por el mundo entero a Cristo Nuestro Señor.

Sed mensajeros del Evangelio por la intercesión del Corazón Inmaculado de María. A todos hago votos de que la Cuaresma sea portadora de un ‘espíritu nuevo’ delante de Dios.

Con mi Bendición apostólica.

Alabado sea Jesucristo.

Al final de la audiencia pública, el Papa Juan Pablo II recibió los saludos del Consejero General y del Representante General en Roma de la recién audiencia2aprobada Asociación de Derecho Pontificio, Juan Scognamiglio Clá Dias y José Francisco Hernández Medina.

A continuación, su Santidad coronó una hermosa imagen de la Virgen de Fátima y bendijo el oratorio que se usará en peregrinaciones por hogares del mundo entero, bajo los auspicios del Apostolado del Oratorio “María, Reina del Tercer Milenio”.

En esta oportunidad le fueron entregados al Papa varios regalos, entre ellos los emblemas de los Heraldos del Evangelio, el de Los Caballeros del Nuevo Milenio y el de la Asociación Cultural Nuestra Señora de Fátima.

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